
No puedo despertar de un sueño tormentoso
en el que mis ojos duelen y sangran,
Mis manos tocan, sienten y mueren.
Mis piernas me llevan por un camino engañoso.
Quisiera gritar pero mi boca se ata al silencio…
Quisiera amar pero mi corazón se pudre en odio.
En mis venas corre el voráz veneno del desprecio, mi cuerpo presenta las psicatrices del repudio.
Mis labios arden en el fuego del infierno
Y mi vida sufre la terrible ausencia de la vida. Llevo las heridas de un amor que no se olvida,
cayendo en un abismo oscuro y eterno.
Mis sentimientos viajan por el mar utópico de la felicidad,
hospedado en el hostal de mi propia soledad.
Perdido, en el infinito regazo de la noche
mirando mi total decadencia, anunciada por un reproche.